Principios de procedimiento (con especial atención a la cuestión de los “comentarios”)

 


Este es un blog, o una revista no periódica, cuyo fin es contribuir a la creación y extensión del pensamiento crítico, ilustrado y de izquierda.
Aspira, pues, a ser un lugar de conocimiento y saber, donde el recogimiento intelectual y la reflexión, por muy extrema y radical que ésta resulte, o precisamente por ello, campee de forma unánime y absoluta.

Lejos hállase pues su planteamiento del cacareo estruendoso, exhibicionista, autocomplaciente, casquivano, faltón, irreflexivo y espectacularizante que acostumbra en la internete actual y global.
Para velar por tales fines, hemos decidido que la habitual sección de comentarios, aquí, no tiene lugar. Pues tal lugar se ha, indefectiblemente, visto habitado, allí donde existiese, por legiones de bots, trolls, haters y tipos que se creen graciosos sin tener maldita la gracia. Es entonces nuestra intención no dar oportunidad a su desaforado intento de narcisista lucimiento. Cosas como, por citar ejemplos señeros y reconocidos, las majaderías de ese individuo llamado Óscar Puente, que increíblemente parece ocupar puesto (en el Estado, como representante y asalariado de la totalidad de los ciudadanos) de ministro o ministrete o minisretrete, o salidas como las de una tal Anabel Alonso, o las pizpiretas y lapidarias y escuetas (hasta treinta, no más) monedas de un Rufián, no pintan nada en este sitio. Tratamos y trataremos de alejar de nos la ““cultura”” del fenómeno denominado “zasca”. El que quiera dárselas de gracioso y falsamente ingenioso, que se quede en tuiter o se monte su quiosco, tal vez circo, particular para cosechar likes de sus descerebrados incondicionales, en la seguridad de que un pseudomedio, como el Huffington Post quizás, se los repetirá y rebotará hacia el inframundo y más allá. Les recordamos a estos individuos, otra vez, que este es un lugar para pensar y analizar. Con una sola frase mal construida podrás parecer grasioso, pero es imposible exponer un razonamiento, por simple que éste sea (gracianes, wildes o nietzsches escasean cual orquídeas en los polos). Y aquí se exige el razonamiento; y, además, convenientemente argumentado. Lo que no sea eso, simplemente sobra.
Por ello, hemos suprimido los comentarios, ubicación privilegiada donde se hocica de la tal manera precitada y a mayor gloria porcina.

Sí, por el contrario, animamos vivamente a que se ejerza el noble arte de la discrepancia y la controversia. En búsqueda del contraste de razones para afinar los análisis y las ideas. Esperamos en consecuencia que todo aquél que crea que es necesario debatir algún punto nos escriba, vía e-mail, con sus disensos y sus razones, o, mejor todavía, claro, con argumentaciones, nuevas, de apoyo, y entonces, dado el caso, se podrá abrir un espacio de debate, como es habitual en las publicaciones sensatas, en que cada autor exponga detenidamente sus posturas y los motivos que las sustentan. Si tal cosa ocurriere, si el debate amanece y es de interés, el artículo se abrirá para publicar la réplica, la contrarréplica y lo que menester sea.
Igualmente, si algún amable lector aprecia error de cualquier tipo en el texto y nos lo comunica, éste será corregido, sin remordimiento ni prevención alguna, y se dejará constancia del sagaz autor de la muy oportuna corrección.

En el convencimiento de que el lector inteligente y cultivado entenderá estas razones, cuyo objetivo no es más que el preservar este lugar del enmierdamiento general de la red que todo lo estropea, quedamos a su entera disposición por la vía que consideramos más oportuna, como históricamente así ha quedado corroborado, para los elevados fines que perseguimos: el correo.


También nos parece éste buen momento para indicarles que estamos, no ya abiertos, sino deseantes, de recibir colaboraciones que contribuyan a nuestra meta: potenciar y dar a conocer el pensamiento y la reflexión desde una postura crítica, ilustrada y de izquierda (ya, ya; somos conscientes de lo redundante de la expresión). Esperamos pues sus escritos, sean largos, o más bien breves, o quizás ni fu ni fa, sean sobre los fundamentos o sobre la más efímera y urgente inmediatez evenemencial, para aquí cobijarlos, mimarlos y expandirlos.

Sean bienvenidos.


Attmnte: el equipo redactor.

 


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